El bigote del poder
Por: Antonio Enrique González Rojas
¡Tengo el bigote de Charlot!
Ahora puedo ponerme los zapatos al través
Ya me afeité las puntas
Fuera extensiones innecesarias
¡Viva la brevedad!
¡Viva la concesión!
¡Tengo el bigote de Hitler!
Ahora puedo darme un tiro en el búnker
Buscar al Krist ario
Ser un enano patético
Puedo predicar el totalitarismo
¡Tengo el bigote de Groucho!
Ahora puedo ser marxista
Tomar sopa de pato durante un día en la Ópera
Fumar tabacos hollywoodenses
Mi hermano será mudo
Zeppo se irá del feliz grupo de tres
¡Tengo el bigote de Stalin!
Ahora puedo jugar a los camaradas de cartón
Recortar rollos de filmes extranjeros
Bailar una polca proletaria
Matar a Bujarin y mandar a cualquier Trotsky para
México
¡Iskra!
¡Tengo el bigote de Ghandi!
Ahora puedo meditar entre Budha y Londres
Elevarme al Nirvana cual esqueleto viviente
Exasperar a Churchill con la pasividad ascética
Ser abogado de Shiva ante la historia
¡Tengo el bigote de Dalí!
Ahora puedo cagarme en Guernica
Escandalizar, cortar un ojo al Perro Andaluz
Ser devoto de Freud
Servirle de muso a Buñuel
¡Arriba esas puntas!
¡Suban por ellas todos los genios de la Tierra!
¡Tengo el bigote de un recién nacido!
Es el bigote ideal, el concepto abstracto
La promesa del Mesías treinta años
antes
Es el aura sutil que anuncia el futuro
¡No crezcas aún, mi bigote!
¡Tampoco tengo dientes!
EL MARIEL,1980.
Miguel de Oca
Nada me importa ya, nada me importa ya
mi corazon, es un desierto
a mi que me arrastre el mar, a mi que me arrastre
el mar
el de nostros dos, es un destino cierto.
Uno tras otro los años, es que no vuelves
jamas?
En un verano te tuve, en un invierno te perdi.
Vivo en mi soledad, vivo en mi soledad
Mi unico Dios, es el silencio.
Los barcos vienen y van, los barcos vienen y van
el de nosotros dos, nunca toca puerto.
Uno tras otro los años, es que no vuelves
jamas?
En un verano te tuve, en un invierno te perdi.
Nada me importa ya, nada me importa ya
A mi que me arrastre el mar, nada me importa ya.
BENDITO CEREMONIAL
Miguel de Oca
Que resuenen los cimbalos y repiquen los clarines
Ya vienen bajando Bar Zavon y sus Fedayines
Y los Generales destupen prestos sus trompetas
Visires y secretarios todos listos pa la retreta
Ahi en la esquina da la voz un desarrapado
Y la vieja Gitana desnuda su silueta y grita:
Marchen marchen, codo con codo!!
Marchen marchen, doblen el lomo!!
Todos los ministros se ponen de pie y saludan
las putas de lujo sonrien y corren al manicura
truenan los cañones, la flota suelta sus
amarras
Desfile tan macho ni desde Don Pepe Gamarra
Desnuda en su cama la Reina convalida el gol
Mientras la empala el Caballerizo Mayor, que grita:
Marchen marchen, codo con codo!!
Marchen marchen, doblen el lomo!!
Rugen los motores de la infanteria motorizada
Y esa Armada Invencible que es la Burocracia bien
engrasada
Ahora sube al podio la Orquesta del Unico Acorde
Divino
Mientras todos de pie aplauden el truco de los beduinos
Morcilla en mano el arbitro inicia el partido
Como un solo grito ruge el Westfallen Stadium:
Marchen marchen, codo con codo!!
Marchen marchen, doblen el lomo!!
ENCONTRAR LA PAZ II
Miguel de Oca
Zapateo los caminos, fue a Roma y a Sion
Dio la vuelta a su destino, se lo bebio como un
buen vino
Y no encontro la paz, y no encontro la paz.
En el bar de aquella esquina el vendio toda su vida,
expuso su alma al mundo, se trago todos sus frutos
Y no encontro la paz, y no encontro la paz.
Cansado y aburrido, repitio los mismos ciclos
regreso con sus ancestros, comulgo junto a ellos
Y no encontro la paz, y no encontro la paz
Siempre que mira a la calle ve su propio reflejo
Todos tratan de organizar el mundo en su propio
espejo.
Aman, sufren y viven, o apenas sobreviven,
Todos andan en lo mismo, la busqueda infinita
Y no encuentarn la paz, y no encuentra la paz.
En los bazares y mercados, trapicheando en todos
lados
Van de lujo o van de pobres, peregrinan hasta El
Cobre
Y no encuentran la paz, y no encuentran la paz
Siempre que miran a la calle ven su propio reflejo
Todos tratn de organizar el mundo en su propio espejo.
SOLO ESCRIBO CANCIONES DE AMOR
Miguel de Oca
Ganas de huir, de hundirme mas
me tiro al espacio, intento escapar
yo solo escribo canciones de amor
pues hay mucho odio y tanto dolor
Cada vez que enciendo la Television, es un maldito
bombardeo
mejor me hundo en el Rock and Roll
y que se joda el mundo entero!!
Tengo ganas de verte, tengo ganas de hablarte
me miro en el espejo, he intento soñar
Ese martillo ardiente golpea otra vez
y me destroza el cerebro
Cuantas veces suba a por el Sol
y no hay fin a mis desvelos
Cada mañana voy y busco el pan
y siempre me sabe a viejo
Mientras mas vueltas le doy al plan
es mas turbio el enredo.
Ganas de huir, de hundirme mas
Me tiro al espacio, intento escapar
Yo solo escribo canciones de amor
pues hay mucho odio y tanto dolor
yo solo escribo canciones de amor
pues hay mucho odio y tanto dolor...
SANTA CLARA
Miguel de Oca
Hoy he vuelto a caminar, por las calles de tu pueblo
y el peso de los recuerdos, apenas me dejo andar
El tren iba mas alla, tal vez Dios cambio el boleto
y en el, ultimo momento, me hicieron desembarcar
Estaba oscura la ciudad, mientras yo la atravesaba
y en la fria madrugada, casi me puse a llorar.
De ella una parte se fue, la otra siempre ira conmigo
Santa Clara yo te pido, por favor cuidela usted
Donde quiera que ella este, su recuerdo va conmigo
A cambio Señora mi vida, la pongo toda a
tus pies.
Me sente en la vieja Terminal, a que la noche pasara
pense que si te soñaba, te traeria a la realidad
Y otra vez vive el momento, pegados de labio adentro
tu beso, tu olor y tu aliento, como la primera vez.
Por las cosas del azar, el poeta que estudio contigo
es hoy mi amigo y el testigo, de lo que pido pa
usted
Santa Clara por favor, te ruego escuches mi pedido
noventa millas de mar, separan nuestros destinos
Donde quiera que ella este, que su recuerda siga
conmigo
A cambio Señora mi vida, la pongo toda a
tus pies
Santa Clara te lo pido, por favor cuidela usted,
Santa Clara te lo pido, por favor cuidela usted.
REYES DESTRONADOS
Victor Fowler
El ceremonial con el que tiende sus mercancias
corchos, pomos, y telas raidas
El ceremonial con el que distribuye
pedazos de un reino o pais
La memoria como un rompecabezas
y las manos, manos, manos de la pobreza
queirendo en vano reconstruir, la hora dorada
Lo mismo que un vaho sube, oscuro y sucio,
la pobreza que descubri paseando por la Habana.
Los desastres del Reino o Pais perdido
cuyo reflejo son esos ojos que nunca pense ver
la pregunta del hambre, de la desesperanza
de lo que desearia provocar, al menos lastima
Los mercaderes abrieron sus breves figurillas
absurdas inutiles, sus breves figurillas
los mercaderes confiados en que esta vez
no habra un Cristo que los eche del Templo.
NEGROS DE LOS DESPERDICIOS
Victor Fowler
Negro de los desperdicios, como si fuera casualidad
el color
Como si las manos hundidas en lo putrefacto pudieran
brillar
Revolvias olvidado del mundo
Y los paseantes nos separabamos de ti
Emperador de Aquello.
El traje demasiado nuevo,
te revelo recìen llegado a la funcion
en la ciudad tambien nueva
en la ciudad dura
El limpiador de parabrisas
la que hace sonar la maquinilla de pedal
el que vocea las frutas robadas.
Negros de los desperdicios todos, todos somos negros
del sabado alcoholico.
NUEVA GERONA P.M
Sigfredo Ariel.
En los lejanos desiertos que no he visto
la sal cria los castillos ligeros de las aguilas
poderosas murallas, que duran una noche
Estoy mas torpe que nunca, volcando los cuencos,
estoy mas torpe que nunca, tajandome las manos.
Quizas no venga mas la estacion de dormir abrazados
dormidos vulnerables, y al final vulnerados.
Yo estoy con la luz, de la pequeña lampara
yo estoy con la luz, dandome en la cara
yo estoy con la pequeña luz
y yo construyo siempre
que otra cosa
Los cementerios rondan mi casa
Los cementerios rondan mi casa,
intentando calmar sus ansias de cuerpos,
provocando a los desposeídos a unirse a sus
legiones,
incrementando el zumbido de los ojos ciegos.
Los cementerios rondan mi casa,
me invitan a naufragar entre enfermedades codiciosas
inconformes de tomar solo el alma y poblar el organismo.
Yo ando cubriendo cadáveres de hermanos,
con manos temblorosas y mis pies descalzos.
Los cementerios rondan mi casa,
y yo miro por las rendijas como se acercan,
poco a poco, amenazantes
y mi subconsciente se dispara sin permiso,
aterrando a los pulmones
que se ahogan con cada partícula de humo
extraída de los cigarros.
Los cementerios rondan mi casa,
alguien canta una simple canción de cuna,
yo me duermo lentamente entre lirios funerarios
y agoto la posibilidad de lágrimas para otras
madres.
Lunes, 19 de junio de 2006.
Ariadna de la Caridad Barcos González
A Kasandra
Kasandra,
estoy vivo
porque a Dios se le ocurrió castigarme
y hacer de mi tortura una recompensa para los demás,
pero Dios sabe que lo volveré hacer,
sabe que soy tan testarudo
que nada me detendrá
y esa vez Kasandra,
él no tendrá pretextos para regañarme
ni le servirán los ángeles para frenar
mi mano,
yo me voy a morir Kasandra,
el día que me de la gana.
Desde que te fuiste a las zonas más frías,
aquí no ha nevado jamás,
y los murciélagos andan cavando tumbas frescas,
ya nosotros no pensamos en ti,
fornicamos los unos con los otros
y los hijos de los hijos andan predicando el caos,
ellos no advierten que desde que te fuiste
aquí todo es un caos.
Kasandra,
si adviertes que la tarde anda perfumada,
es que ya estamos tocando tu puerta,
los amigos han construido un barco de cristal
y vamos navegando mirando al Oeste,
porque a otros Nortees esta prohibido mirar.
Kasandra,
y no me quedan parientes
donde consolar mis dudas
ni tú ni Dios podrán frenar mi mano,
ya estoy decidido
desde que te fuiste a los países fríos
yo me voy a morir el día que me de la gana.
13 de marzo de 2006.
Ariadna de la Caridad Barcos González.
OCHO PARTES DEL CIELO.
I
No existe educación,
no existe control
en el baño todos nos masturbamos
¡Oye maestro!
todos vivimos en un hueco
sin tratar de cruzar el puente.
II
Abre las ventanas
deja que entren los locos,
el camino señala siempre
el interior de este cuerpo
viejo e inactivo.
Inúndate de olores
abraza tus pulmones
en otro vuelo de demonios.
III
Nada consuela,
el agua hierve en las cercanías del matadero,
¿cuán lejos estamos?
y nadie sabe contestar.
La hora exacta paso hace rato,
tu tren se aleja
alguien sigue extraviado.
IV
Las luces andan de luto
las ratas coordinan otro golpe de estado,
el delirio preña a lo insólito
y descubrimos nuevas huestes de perlas.
V
Cotidiano
el reloj y la aurora
las heridas que nunca sangran
los hermanos
la orilla
el puente de los adiós
mis gatos y su rebeldía.
VI
Mujer bonita que transitas en las noches
vendiendo el alma
y otros perdones;
calibres de chorros e hijos perdidos.
VII
Yo soy un óvulo ganador
y un espermatozoide de grandes ligas,
mi padre ya no juega a la pelota
y mi madre sigue produciendo hijos
en otras fábricas de sexo.
VIII
Te perdono
el haberme conocido
la máquina de escribir y las hojas en blanco
las cremas
y otros desperdicios.
19 de febrero de 2006.
Ariadna de la Caridad Barcos González

En donde el cielo insiste con sus olas
contra muros dentados de aguamar.
Luis Cardoza y Aragón
Por un ojo del mar,
cuélase el pez hasta la córnea,
rasga su cola el iris y el oleaje
grácil, escapa en los dedos del anzuelo
torvo, pueril, ensimismado.
Gravita un pájaro,
esboza sigzagueante
derruidas almenas en los huesos del agua.
Viertes el polvo,
polvo de sol sobre el retablo,
cambias el curso crispado de los remos
espoleando las costillas del nubarrón
o la ventisca,
contra muros dentados de aguamar.
Youre Merino

Fue un gran poema,
te comenté
una vez que terminamos de hacer el amor.
Charlábamos sobre lo complicada
que se torna la poesía,
lo complicado que es vivir sin poesía,
como complica nuestra vida un buen poema,
un buen poema
a dos manos
bajo un ventilador de techo,
con la cama hecha un asco.
Youre Merino
Hoy, antes de comenzar la labor,
me he dirigido a mi jefe:
Ríos, aquí están sus veinte
pesos.
He tenido que insistir; al parecer
él ya no contaba con eso.
He interrogado sus rostro
enfrentando su mirada impasible.
No he podido descifrar su gesto de extrañeza.
¿Lo había realmente olvidado?
¿Lo daba por perdido?
Esa deuda, como una llaga,
ulceraba mi conciencia. Al fin
he recuperado mi paso ligero.
Con minúscula sonrisa, casi feliz,
entro con mis compañeros
a la tediosa jornada
Ernesto Domenech
Cruces, Cienfuegos
No te expones al sol,
las arrugas te inquietan.
No has gritado conmigo,
protegiendo tus cuerdas.
Los ríos no te atraen,
te aburrieron sus piedras.
Te quedas siempre abajo,
las alturas te enferman.
No te tienta el azar,
¿y si pierdo la bolsa?
Consientes ir despacio,
sin confiar en tus piernas.
Tú no crees en las noches,
ni en prodigios o sombras.
No te insubordinas, no replicas,
te asusta la emoción, no lloras.
¡No sortees el dolor,
es inútil que tanto te protejas!
Despierta al vivir, empieza.
Se pierde al no arriesgar,
se forja en el sufrir otra belleza.
¿Acaso no lo entiendes?
Esta vida es un riesgo.
Ernesto Domenech
Cruces, Cienfuegos

Dios compró una sombrilla.
En franca simbiosis con su camisa se habían
prendido diminutos guijarros. Tembló sobre
sus piernas comprendiendo el peligro de aquel viaje.
Lo habían olvidado los demás hombres
desde que se vino al pueblo. La carretera… vacía.
Dios se contempló en los charcos: era hermoso
y listo. Emprendió a fin de cuentas, su regreso.
Anisley Miraz Lladosa.
Trinidad, S. Spíritus.
Señor, no les des hambre de infinito
los necesito aquí para quedarme.
Teresa Fonseca Valido.
El canto de las hojas amarrillas evoca las viejas
confesiones
el olor de los amigos el litoral tocando las puertas
del colegio.
Es la incineración de los que pueden
recordar los sitios predilectos el instante las
almas en oferta.
Aquellos amigos de la noche
solitarios artistas seductores.
Voy a sembrar pérgolas en la carne amarilla
de los trenes
donde a menudo comulga la aparición final
donde no dudan los avatares
donde habita el olvido.
Anisley Miraz Lladosa.
Trinidad, S. Spíritus.
El Soldadito Verde se fue a la Guerra…
y allí un Tiburón le comió
la pata.
Atacaba después al enemigo saltando y disparando…
Cuando se licenció, se fue a vivir a la Isla
de Los Guarápagos.
Sus habitantes no tenían piernas y él,
por tener una fue Rey.
Llegó a tener dos fincas y tres mandados
y llevó una vida feliz tomando guarapo reciclado
rodeado de amapolas Guarápagas…
Ramsés Morales Izquierdo
Trinidad, S. Spíritus.
Cuando la tarde amenaza con caer,
cuando la noche es un peligro eminente
y los caminantes se alejan en las guerras de sus
cerebro,
hay cantantes de otras lenguas
que no saben como conducir sus existencias,
alguien repite el sonido de los dedos afilados
y mira como se hunden los guerreros de su infancia.
Cuando el sol amenaza con extraviar sus rayos,
cuando el tiempo es un vuelo de avispa
y los corazones son un resonar,
alguien frena el tráfico de sus venas
y piensa que es un hermoso día,
aunque no sepa donde puso a su Dios
y el océano sea otro punto detenido ante
sus ojos.
Ariadna de la Caridad Barcos González.
Miércoles, 6 de abril de 2005.
Cienfuegos.

Dios también puede ser una trampa,
un anzuelo colgando de lo alto en espera de un carnívoro
fiel:
esa es la trampa y dios no se lamenta en el anafe,
solo abre sus dedos
y los mortales con arena en rodillas escuálidas
miramos a los altos candiles de la noche,
los pulgares de dios desesperadamente, su rostro
ennegrecido.
Dios pace sus ejércitos, habla de redención,
de humanidad provista,
de nómadas barcazas en laberintos donde su
uña no llega.
Dios habla de amor en los teléfonos y cuelga
con un gesto de dios nunca confiado.
Promete y se olvida del teléfono:
es que dios también es una trampa
y casi siempre está haciendo otra cosa.
Anisley Miraz Lladosa
Trinidad, S. Spíritus, Cuba.

La vieja Eleonor
no sube al submarino
no se salva de los azules
y otros se quedan parados en la fría
ciudad de Liverpool,
bajo un cielo nublado,
cargado y olvidado,
de sonrisas convertidas en arco iris.
Eleonor, espera otro pañuelo
para secar las lágrimas de la ironía
y otros asuntos por tratar.
Nadie le dio pasaje para el paraíso
y aun así ella espera el ómnibus que
desea abordar.
Y vuelve, Eleonor,
la mirada al vacío
se pregunta: ¿qué falta,
para ser más blanca,
o más pura,
o más digna?
no recibe respuesta a nada.
No quedan gatos para cubrir
el ronroneo de la madrugada.
Ariadna de la Caridad Barcos González.
9 de Octubre del 2003.
Cienfuegos, Cuba
La vida me ha dejado
a veces sin camino...
A veces la vida me ha dejado
sellado el camino...
A veces la vida te deja parado en la esquina roja,
donde no quedan más lámparas que encender.
Ariadna Barcos González
5 de agosto 2003.
Cienfuegos, Cuba
Sube hasta mí, el humo amarrillo
la poca vida después de muerto
un horizonte abierto de nuevas esperanzas.
Sube hasta mí, quizás,
Eleonor en otra canción de los Beatles;
él, que ha puesto algo
o yo, que lo he quitado todo.
Sube o se queda en camino,
la sonrisa, las manos, las piernas
y entran los barcos petroleros a infestar más
selvas.
Eleonor, se marcha, discute, se enfrenta
con los escasos muros y la vieja puerta.
Yo sigo calmando los deseos reales de algún
sueño.
Sigo subiendo o mejor dicho persiguiendo
tus pies desnudos abrasando el vuelo.
Ariadna de la Caridad Barcos González
7 de Octubre del 2003.
Cienfuegos, Cuba
¿Quién fuera un virgo de congelado
yeso,
regalado en el último cumpleaños?
¿Quién me diera las alas,
para convertirme en el cepillo plástico y
viejo de mi padre?
que perdió sus ojos de cisne peinando la
infancia de un ahijado.
¿Quién me pudiera colgar en la pared
como un cuadro de los amigos?
que no pintan la familia
ni la ciudad en que sentimos pequeños deseos.
¿Quién fuera un pequeño pitufo,
pegado por un imán en la frente a la barra
de mi closet?
¿Quién atesorará los libros
de poemas,
dedicados a los tiempos de marea alta?
donde nos aferramos al malva de los pañuelos
de los que ya no están.
¿Quién hará brillar la hornilla
de los dulces de abuela,
cuando no queden más boleros que cantar en
la madrugada?
¿Quién seré, si no soy tinta
vertida sobre estás páginas;
si no soy el humo que se despega de tus oídos,
repitiendo manchadas filosofías?
¿Qué podré ser si después
de ti, no soy nada?
Ariadna de la Caridad Barcos González
16 de Septiembre del 2003.
Cienfuegos, Cuba
El sol sangra mientras
aquel niño construye sus juguetes
en cualquier basurero.
Un cielo negro,
ya no llueve limpio sobre la tierra
cada día hay más
huesos para el polvo.
¿Hasta donde iremos
con tanta destrucción?
¿Cuántos crecerán sin ilusión?
Debemos desterrar esos demonios dementes
que cambian nuestras almas
y nos roban los ojos.
Dejar de abochornarnos
por tener sentimientos
abrir más que el oído.
Imirsis Mayón Moya.
Cienfuegos, Cuba